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Nací en el Pirineo Aragonés, mi familia es de allí, pero por circunstancias de la vida, fuimos a vivir a Zaragoza, donde asistí desde pequeña a clases de pintura en el estudio de Olga Rubio, mi maestra.

En esos años, sin yo saberlo, ya quería dedicarme a la pintura, y después fui a estudiar Bellas Artes a Bilbao.

El paso por Bellas Artes abrió mi mente a otras modalidades artísticas, aparte de la pintura y el dibujo, y estuve unos años experimentando otras maneras de hacer arte, pero finalmente volví a la pintura, abrí mi estudio en Pamplona, donde trabajo y doy clases de pintura a alumnos aficionados y a niñ@s.

La pintura es mi vida, no me imagino haciendo otra cosa, cuando pinto estoy viva. Me he movido siempre entre loa figuración y la abstracción: cuando era niña, dibujaba y pintaba mucho, siempre figuración, después quise experimentar la abstracción, era como dar un paso más, y durante unos años me encontré muy a gusto pintando abstracto, pero me di cuenta que no podía avanzar más en ese terreno, y fui volviendo a la figuración. Dentro de la figuración he tenido épocas menos y más abstractas, experimentando con materiales y texturas, mi inconsciente quería mezclar las dos ideas. En este momento me encuentro dentro de una figuración más acentuada, aunque no trabajo el hiperrealismo, las texturas de los materiales me siguen interesando mucho.

Mi inspiración la encuentro en lo que me rodea, los paisajes que veo al pasear o salir al monte, y las caras y personalidades de la gente cercana.

Supongo que mi identidad está en la manera de elegir lo que quiero pintar y en como lo traslado a mi trabajo.

Soy bastante fiel a lo que veo porque me transmite mucho, no necesito inventar nada, solo lo filtro un poco a través de mi mirada y de mi mano.

Mis dibujos y pinturas enlazan con la tradición clásica del Romanticismo del S. XIX: esa estética clásica y tradicional, como de dibujo de toda la vida, con algo de espíritu melancólico y misterioso.  Evidentemente, son obras contemporáneas, y el filtro de la actualidad está presente.

La verdad que este gusto por lo clásico no es algo pretendido por mi, mi camino poco a poco me ha ido llevando hasta aquí, y enlaza muy directamente con lo que hacía cuando era niña. Por el camino he pasado por etapas muy diferentes (abstracción, arte de vanguardia), pero finalmente he vuelto aquí, y creo que es donde soy más yo misma.

 

 

 

 

I was born in the Aragonese Pyrenees, my family is from there, but due to life circumstances, we went to live in Zaragoza, where I attended from small to painting classes in the studio of Olga Rubio, my teacher.

In those years, without knowing it, I wanted to dedicate myself to painting, and then I went to study Fine Arts in Bilbao.

The passage through Fine Arts opened my mind to other artistic modalities, apart from painting and drawing, and I spent a few years experimenting other ways of making art, but finally I returned to painting, I opened my studio in Pamplona, where I work and teach painting to amateur students and children.

Painting is my life, I can not imagine doing anything else, when I paint I am alive. I have always moved between figuration and abstraction: when I was a child, I drew and painted a lot, always figuration, then I wanted to experience abstraction, it was like taking a step further, and for a few years I found myself very comfortable painting abstract, but I realized that I could not advance further in this field, and I was returning to figuration. Within figuration I have had more and less abstract periods, experimenting with materials and textures, my unconscious wanted to mix the two ideas. At this moment I am in a more accentuated figuration, although I do not work hyperrealism, the textures of the materials continue to interest me a lot.

I find my inspiration in what surrounds me, the landscapes that I see when walking or going out to the mountains, and the faces and personalities of people nearby.

I guess my identity is in the way I choose what I want to paint and how I transfer it to my work.

I'm quite faithful to what I see because it transmits a lot, I do not need to invent anything, I only filter it a little through my eyes and my hand. 

My drawings and paintings link with the classic tradition of 19th century Romanticism: that classic and traditional aesthetic, like a lifelong drawing, with something of a melancholic and mysterious spirit. Obviously, they are contemporary works, and the filter of the present is present.

The truth is that this taste for the classic is not something intended by me, my path has gradually taken me here, and links very directly with what I did as a child. Along the way, I've gone through very different stages (abstraction, avant-garde art), but I've finally come back here, and I think that's where I am plus myself.